códigos QR

Breve historia del marketing móvil

¿Recuerdas tu primer SMS en aquel viejo Nokia, la primera vez que leíste un QR o enviaste un WhatsApp? Desde los primeros dispositivos hasta el penúltimo modelo de smartphone, la comunicación móvil ha registrado un crecimiento exponencial abrumador, tanto en su desarrollo tecnológico como en su impacto social, convirtiéndose en una poderosa herramienta de marketing. En este post te proponemos un viaje en el tiempo para descubrir cómo hemos llegado a la quinta generación de iPhone.

Remontémonos a los orígenes del marketing. Estamos en 1798 y te encuentras en una ciudad de la costa este americana. Mientras te diriges a una novísima oficina postal, varios señores agitan una campana anunciando noticias y ofertas especiales para la tienda de la esquina. Tienes los oídos llenos del primer spam creado por la humanidad. Cincuenta años más tarde, los mismos señores llaman a la puerta para anunciarte sus productos; y ya entrado el siglo XX, Goodyear incluye su logo en un zeppelin para que todos puedan verlo. Podría decirse que también han nacido el pop-up y el banner.

Incorporemos ahora la tecnología. En 1973 Martin Cooper inventa el primer teléfono móvil. Veinte años más tarde, nacen en Finlandia los mensajes de texto. Una compañía llamada Nokia permitirá el primer acceso móvil a la Web en 1996. Sólo dos años antes, Toyota había creado códigos QR para identificar cada uno de los coches que salían de sus fábricas. A partir de aquí, las innovaciones prácticamente se solapan y el viaje se acelera.

El mercado global de la telefonía móvil se consolida a comienzos del siglo XXI. ¿Recuerdas aquello de “Envía un SMS con la palabra POLITONO al 5475”? Los códigos abreviados, que diferenciaban servicios de valor añadido frente a los números de usuario, aparecen en 2003, el mismo año que pudimos enviar mensajes de texto a cualquier operador, con el definitivo boom social de este servicio. Las grandes marcas comenzarán a rentabilizarlo en 2005.

Apple lanza el iPhone en 2007 y todo vuelve a cambiar. Sí, otra vez. En 2009 las empresas invertirán más de 400 millones de dólares en publicidad para móviles, sólo en Estados Unidos. Estas cifras crecen anualmente a un ritmo espectacular. En 2010, con la integración de los códigos QR y la posibilidad de que el usuario interactúe con el producto, el número de campañas se dispara y las empresas doblan el presupuesto destinado al marketing móvil.

Actualmente, más de mil millones de personas disponen de una línea de telefonía móvil en todo el mundo. Uno de cada cinco propietarios de un smartphone utiliza los QR para escanear revistas, envases o carteles de una estación de metro. La publicidad integrada es la respuesta del marketing al deseo del prosumidor de interactuar con los contenidos. Así hemos llegado al tramo final de nuestro viaje, por el momento…

Una última pregunta: ¿recuerdas cuál fue el primer QR que leíste con tu móvil? Haz memoria y comparte tu experiencia con el blog de Cink, en los comentarios de este post. ¡Gracias!

Qkies, galletas con códigos QR #viernesenvídeo

Si creíamos que lo teníamos todo visto en el mundo de la repostería atentos a nuestra propuesta de viernes en vídeo que viene cargada de ingenio de la mano de Qkies, galletas con códigos QR. Esta iniciativa es un proyecto cooperativo entre Juchem Gruppe, una empresa de alimentos alemana y el DFKI, el Centro de Investigación de Inteligencia Artificial germano. Disponible en línea por 6,90E, las Qkies incluyen una serie de mensajes personalizados para el consumidor que con teléfono en mano podrá disfrutar de su particular regalo en Youtube, Flickr o en la página web. Una interesante manera de jugar con el apetito.

Tu presencia online capturada en un código QR

Si hace unas semanas presentábamos la penúltima novedad en tatuajes, con código QR incluido, en esta ocasión traemos lo último en tarjetas de presentación. Se acabó malgastar papel o dictar tu página web mientras tu compañero con móvil o bolígrafo en mano intenta descifrar exactamente cómo se escribe. Ahora Skanz facilita la actualización de nuestra agenda desarrollando un código QR que nos servirá de carta de presentación de nuestra identidad online. Para intercambiar los datos con alguien sólo deberemos de leer su código QR y estaremos conectados teniendo acceso a toda la información online que previamente el usuario haya sincronizado.

Para ponérnoslo fácil desde la compañía venden códigos QR adeshivos a nuestros Smartphones o pulseras de mano con la imagen.

En fase BETA Skanz ofrecerá los códigos QR de manera gratuita. No obstante, si deseamos pegatinas deberemos de pagar 5$ y si lo que queremos es la pulsera, el precio subirá hasta los 15$. Una pegatina para  nuestro teléfono móvil costará 20 $. Para acceder al servicio debéis de solicitar vuestra invitación en su página web. Nosotros ya lo hemos hecho y nos han comunicado que en dos semanas podremos acceder. Ya os informaremos si recibimos noticias nuevas :-)

Los anuncios del papel se viven en tu smartphone

Desde hace tiempo estamos siguiendo las pruebas en los anuncios de formato papel de ganar en interactividad y ampliar su experiencia en el campo digital. De lo primero que recuerdo en este sentido, hace ya varios años, fueron los códigos QR, que últimamente parecen estar tomando la fuerza que antes no tuvieron. Pero ahora, con los smartphones, las posibilidades se multiplican. Así, descubrimos el experimento de la empresa de seguros AXA y su aplicación de iPhone poniendo la pieza que falta a un anuncio en papel.

Cuanto menos, un resultado llamativo que anima a los usuarios a bajarse la aplicación de la empresa de manera sencilla a través de este interactivo anuncio que sólo se puede vivir de manera plena a través de un iPhone. Una manera de dotar de contenido y valor a conectar tu términal móvil con la marca a través de un anuncio en lugar de poner un simple código QR que te lleve a la aplicación en el lateral o una URL.

Redes sociales en torno a objetos

No es poco lo que se ha hablado ya del Internet de las cosas y, sin embargo, el tema lejos de agotarse promete seguir dándonos conversación todavía un rato. Primero fueron las herramientas que vuelven a los objetos “parlanchines” permitiéndonos obtener información virtual sobre ellos y ahora son las herramientas, como StickybitsBakodo, que  colocan esos objetos en el centro de nuevas redes sociales.


stickybits

Hace algunos meses nacía Stickybits, una aplicación de reconocimiento de códigos de barras y QR que permite leer el código a través de terminales iPhone y Android, acceder a la información online que sobre ese producto han dado otros usuarios y hacer nuevas aportaciones sobre el mismo. Cuando apareció, algunos dudaron del futuro de esta aplicación ante la inminente irrupción de Google Goggles, la herramienta de Realidad Aumentada ideada por el gigante de Mountain View y basada en el reconocimiento de imágenes, teniendo en cuenta que ambas relacionan un objeto con una información y que Goggles lo podrá hacer sin necesidad de códigos. Pero Stickybits se está haciendo un hueco en el mercado (y los supermercados) por una sencilla razón: la comunidad que genera por sí misma.

Si la principal baza de Google Goggles es que “lee” una imagen y acerca al usuario todo lo que guarda la web en referencia a esa imagen, el punto fuerte de Stickybits es que no acerca todo lo que posee la web, sino sólo las aportaciones que han hecho otros usuarios de la aplicación, siendo conscientes de dónde y cómo van a ser recibidas, al mismo tiempo que permite ampliar esas aportaciones mediante comentarios o archivos. Lo que diferencia a esta aplicación es, por lo tanto, el componente social.

Según Seth Goldstein, presidente y cofundador de Stickybits, la revolución de esta herramienta es que convierte los objetos en medios de comunicación social. Para él, 1996 fue el año de las páginas, 2001 el de los buscadores, 2005 el de las personas, en 2007 el de las actualizaciones, el año pasado los lugares se convirtieron en medios y en 2010 los objetos se convierten en medios.  Pero no es sólo un medio que lance información, es una red social cuyos nodos son los objetos. Lo que une a dos usuarios de Stickybits no es un espacio geográfico, ni sus hobbies, lo que les une es el objeto que ambos tienen o han tenido delante.

Tras esta herramienta han surgido nuevas aplicaciones como Bakodo, un lector de códigos para iPhone (que lee tanto los de barra como los QR) y que acerca la información online que contienen sobre el producto Google o tiendas como Amazon o BestBuy, además de ofrecer contenidos de ShopWiki o la propia Stickybits. Aunque en un principio Bakodo no contiene el componente social que caracteriza a Stickybits, la nueva versión de la aplicación, que está ya en camino, promete incluir la función social en el escáner de códigos, apostando por la generación de comunidades en torno a objetos.

Como siempre, el éxito de ambas herramientas dependerá del uso que le den las personas. En Estados Unidos, Stickybits ya tiene sus seguidores entre los usuarios de la web de cocina Food52, por ejemplo, donde un grupo de usuarios se han lanzado a vincular recetas de la página a los códigos de barras de los ingredientes de dichas recetas, invitando a otras personas a aportar sus propias ideas. Por otra parte, el uso comercial de la aplicación no se ha hecho esperar y las marcas pueden asociar sus propios contenidos a los códigos de sus productos, contenidos que aparecerán antes que los realizados por los usuarios, una posibilidad que Pepsi ya ha abrazado.

El tiempo dirá si logra popularizarse en nuestro país, ¿apostaríais por ello?